Distancias que se deben observar para plantar árboles o arbustos respecto al terreno del vecino.

El art. 2628 dice al respecto:

El propietario de una heredad no puede tener en ella árboles sino a distancia de tres metros de la línea divisoria con el vecino, o sea la propiedad de este predio rústico o urbano, esté o no cercado, o aunque sean ambas heredades de bosques. Arbustos no pueden tenerse sino a distancia de un metro.

En caso de que estuvieran a menor distancia, el vecino tendría derecho a pedir que se corten. El fundamento de esta norma es que los árboles demasiado cercanos al terreno del vecino pueden traer perjuicios como producir humedades, absorber nutrientes, quitar la luz, etc.

¿Se pueden cortar las ramas o raíces que invaden la propiedad?

El art. 2629 dice:

Si las ramas de algunos árboles se extendiesen sobre las construcciones, jardines, o patios vecinos, el dueño de éstos tendrá derecho para pedir que se corten en todo lo que se extendiesen en su propiedad; y si fuesen las raíces las que se extendiesen en el suelo vecino, el dueño del suelo podrá hacerlas cortar por sí mismo, aunque los árboles, en uno y otro caso estén a las distancias fijadas por la ley.

En consecuencia, para las ramas, el propietario debe pedir al vecino que las cortes. En el caso que raíces sean las que invadan el inmueble, el dueño puede hacerlas cortarlas por sí mismo. Esto aún cuando los árboles se encuentren a la distancia legal.

Siempre y cuando no haya abuso del derecho, no es un derecho absoluto.

En los casos en que los árboles están en una distancia menor, se entiende la facultad de solicitar el retiro de los mismos, siempre y cuando no se abuse de dicho derecho.

Si ha pasado mucho tiempo de la plantación de dichos árboles ¿Puede pedirse igualmente la remoción de los árboles que estén en infracción y sean perjudiciales?

Si, aunque hayan pasado más de 20 años que los árboles estén ahí, se puede solicitar el retiro de los mismos. No se puede aducir la creación de una servidumbre por usucapión. En tal sentido, la SCBA, en un fallo estableció:

La regulación de las restricciones y límites al dominio en nuestro Código Civil, en el título VI del Libro III, lo es en forma totalmente separada de las servidumbres, que son tratadas en los títulos XII y XIII del mismo libro. Las transgresiones a las normas contenidas en el Título VI del Libro III, Cód. Civ., pueden ser soportadas en homenaje a la buena vecindad, pero de ello no puede concluirse en que tal complacencia importe la pérdida de un derecho expresamente consagrado, si no hay un texto legal que dé inequívoco sentido a esta actitud. (ED, 30-750)

 

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