Derecho de Familia

Te divorciaste hace años, pero todo el mundo te conoce por el apellido de tu ex. ¿Te lo pueden hacer dejar? Esto dice la ley argentina.

La respuesta corta es que sí: cuando te divorciás, en principio dejás de usar el apellido de tu excónyuge. Pero la propia ley deja una puerta abierta. Si por tu profesión, tu carrera artística o tu actividad comercial pasaste años siendo conocida con ese apellido, el juez puede autorizarte a seguir usándolo. No es un capricho: es que ese nombre ya forma parte de tu identidad. Justamente sobre esto me preguntaron en una entrevista en el programa El Interactivo de Ciudadano News, a raíz de la demanda que Eduardo Costantini le inició a su exesposa, la actriz y directora Teresa Costantini, para que deje de usar el apellido más de treinta años después del divorcio.

Punto clave: el apellido de casado/a no es propiedad de quien lo «presta». Una vez que se incorpora a la identidad pública de la otra persona —su carrera, su nombre profesional, su marca— deja de ser un simple permiso revocable y pasa a ser parte de quién es.

Qué dice realmente el artículo 67 del CCyC

El artículo 67 del Código Civil y Comercial establece tres reglas claras. La primera: cualquiera de los cónyuges puede optar por usar el apellido del otro, con la preposición «de» o sin ella. Esto ya es un cambio importante respecto del Código de Vélez Sarsfield, donde solo la mujer podía tomar el apellido del marido. Hoy es una opción, y vale para los dos por igual.

La segunda regla es la que importa cuando la pareja se separa: la persona divorciada, o cuya unión fue declarada nula, no puede seguir usando el apellido del otro. Esa es la regla general. Pero viene la tercera parte, que es la excepción: el juez puede autorizarla a conservarlo cuando existan motivos razonables. Y ahí es donde se define todo.

«Motivos razonables»: cuándo el juez te deja conservarlo

Los motivos razonables tienen que ver, sobre todo, con que seas conocida públicamente por ese apellido: tu profesión, tu carrera artística, tu actividad comercial. Si construiste tu nombre —y tu prestigio— a lo largo de los años con ese apellido, obligarte a soltarlo de golpe sería borrar buena parte de tu identidad y de tu trabajo.

Por eso, en un caso como el de Teresa Costantini, que firmó sus películas, sus obras y sus proyectos con ese apellido durante más de cuarenta años, lo más probable es que la justicia la habilite a seguir usándolo. No porque «le pertenezca» el apellido en abstracto, sino porque ese nombre ya es ella ante el público. Acá conviene distinguir: no estamos ante un conflicto de marcas con riesgo de confusión, sino ante un derecho personalísimo ligado a la construcción de la identidad. Uno tiene una identidad biológica, de filiación, desde el nacimiento; pero también una identidad que va construyendo social y públicamente con el tiempo. La ley protege las dos.

El caso de la persona viuda: una regla más simple

Hay un supuesto distinto y más sencillo: el de la viudez. Si tu cónyuge fallece, podés seguir usando su apellido sin necesidad de probar que sos conocida por él. Esa autorización dura mientras no te vuelvas a casar ni constituyas una nueva unión convivencial. Ahí la ley no te pide justificar nada: el uso se mantiene de manera automática hasta que formes una nueva pareja estable.

¿Y si el apellido se transformó en una marca?

Acá es donde el tema se cruza con la propiedad intelectual. Un apellido puede registrarse como marca, pero quien lo registra debe acreditar que efectivamente lo lleva. Y las marcas se protegen por clases: alguien podría registrar un apellido para ropa y otra persona el mismo apellido para espectáculos culturales, siempre que no choquen en el mismo rubro donde otro ya lo usa. La excepción son los apellidos notorios —pensemos en «Messi» o «Maradona»—, que no se pueden registrar en ninguna clase. Si te interesa este ángulo, escribimos sobre qué hacer cuando alguien usa tu marca sin permiso. Pero, ojo, es una discusión distinta: el conflicto del apellido familiar se resuelve por las reglas de identidad del Código Civil y Comercial, no por las de la marca.

Mi análisis del tema en El Interactivo (Ciudadano News).

Un cambio cultural que ya está pasando

Más allá del caso puntual, hay una tendencia de fondo. El Código actual dejó de imponer que solo la mujer tome el apellido del marido y lo convirtió en una opción para cualquiera de los dos, por una cuestión de igualdad. Y en la práctica cada vez se usa menos: en los ámbitos judiciales, por ejemplo, antes era habitual que una jueza firmara con el apellido «de» su marido, y hoy prácticamente no se ve. La identidad propia se sostiene cada vez con más fuerza. Si estás atravesando una separación y querés ordenar estos temas, podés empezar por entender cómo iniciar el divorcio en Córdoba y qué efectos tiene sobre tu nombre y tu patrimonio.

Preguntas frecuentes

¿Estoy obligada a dejar de usar el apellido de casada al divorciarme?Por regla sí, pero podés pedirle al juez que te autorice a conservarlo si tenés motivos razonables, como ser conocida profesional o públicamente por ese apellido.

¿Hombres y mujeres tienen el mismo derecho?Sí. Desde el Código Civil y Comercial, cualquiera de los dos cónyuges puede optar por usar el apellido del otro, y las mismas reglas se aplican al momento del divorcio.

¿Qué pasa si quedo viudo o viuda?Podés seguir usando el apellido de tu cónyuge fallecido sin justificar nada, hasta que vuelvas a casarte o formes una nueva unión convivencial.

¿El apellido es lo mismo que una marca?No. El apellido se protege como un derecho personalísimo ligado a tu identidad; la marca se rige por la ley marcaria, con sus clases y su riesgo de confusión. Son conflictos distintos.

Emiliano Sebastián Herrera

Emiliano Sebastián Herrera

Emiliano Sebastián Herrera es cofundador de Herrera & Flamenco Abogados. Trabaja en la intersección entre el derecho de familia, la identidad de las personas y la propiedad intelectual —marcas, nombre y activos intangibles—, acompañando a sus clientes para ordenar y proteger jurídicamente aquello que también forma parte de quiénes son.

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Herrera & Flamenco Abogados · Córdoba, Argentina

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