Una guía para acordar el trabajo, documentar los adicionales y organizar el cobro antes de que aparezca el conflicto.
Para cobrar un trabajo y evitar discusiones por pedidos adicionales, tu contrato con el cliente debería precisar qué vas a hacer, qué queda afuera, cuánto cuesta, cuándo se paga y cómo se aprueban los cambios. También necesita reglas para las entregas, las demoras y el cierre del vínculo. Un contrato de servicios útil traduce tu forma de trabajar en acuerdos que ambas partes pueden entender y después demostrar.
Punto clave. Si el precio es cerrado pero el trabajo queda abierto, el conflicto ya tiene lugar para crecer. Antes de empezar, vinculá cada pago con una prestación identificable y acordá cómo se cotiza lo que el cliente agregue.
Esto importa si tenés una agencia, trabajás como diseñador o desarrollador, ofrecés consultoría o dirigís una PyME que presta servicios. El objetivo es que el presupuesto, el contrato y lo que hacés todos los días cuenten la misma historia.
Primero: ¿qué estás prometiendo al cliente?
La regulación de obras y servicios del Código Civil y Comercial, en sus artículos 1251 y 1252, distingue entre una actividad independiente y un resultado comprometido. Esa diferencia importa al definir qué significa cumplir.
Administrar campañas durante un mes no equivale a garantizar cien ventas. Diseñar y entregar un catálogo tampoco es lo mismo que acompañar al equipo comercial sin una entrega final definida. Describí la tarea, los criterios de calidad y los resultados que efectivamente asumís; revisá también las promesas de tu propuesta comercial.
Si la relación funciona como empleo, llamarla contrato de servicios no resuelve ese encuadre. Nuestra guía sobre contratación de empleados y prestadores independientes desde el exterior explica por qué hay que revisar cómo se trabaja en la práctica. Acá nos concentramos en el acuerdo comercial con un cliente.
1. Identificá quién contrata, quién paga y quién aprueba
Anotá el nombre o razón social, CUIT, domicilio y datos de contacto de cada parte. Si contrata una sociedad, verificá quién la representa. La marca que aparece en Instagram puede ser distinta de la persona o empresa a la que tendrás que facturar y reclamar.
Definí además quién puede aprobar entregas y autorizar gastos o cambios. Si recibís indicaciones de tres personas y después una cuarta desconoce el pedido, el problema excede el diseño o la programación. Un responsable identificado y un canal acordado reducen ese riesgo.
2. Describí el alcance y también las exclusiones
“Gestión integral”, “página completa” o “asesoramiento permanente” dejan demasiadas preguntas. Conviene indicar cantidades, formatos, canales, reuniones, etapas y período de trabajo. Si hay un anexo técnico, identificá su fecha y versión y entregalo junto con el acuerdo.
Para una web institucional, por ejemplo, podés describir las páginas incluidas, adaptación a celulares, carga inicial y pruebas. Después aclarar si quedan afuera la tienda, las traducciones, la redacción, las fotografías, el alojamiento y el mantenimiento. Lo excluido necesita aparecer antes de la contratación.
Separá también el trabajo inicial del soporte posterior. Entregar una herramienta no significa asumir todas las tareas futuras que puedan relacionarse con ella. A la vez, una exclusión de mantenimiento no debería usarse para cobrar como extra la corrección de un incumplimiento propio.
3. Acordá precio, anticipos y vencimientos concretos
Indicá moneda, importe, tratamiento de impuestos, gastos incluidos, forma de pago y vencimientos. Para un proyecto por etapas, un esquema posible es anticipo, pago contra una entrega intermedia y saldo al cierre. Los porcentajes dependen del trabajo y del riesgo que cada parte acepta financiar.
Evitá que todo el cobro quede sujeto a una aprobación sin plazo o a que el cliente cobre de un tercero. Si la empresa tiene un circuito de compras, pedí desde el inicio la orden correspondiente, los datos de facturación y los requisitos para ingresar la factura. Ese circuito debe ser compatible con las fechas acordadas.
El artículo 1255 del Código limita la posibilidad de modificar un precio global sólo porque el trabajo o su costo resultó mayor al previsto. Por eso conviene distinguir una mala estimación propia de una ampliación solicitada por el cliente.
Si trabajás con abonos, conversá la periodicidad de revisión y un mecanismo claro, jurídicamente admisible para ese contrato. Una frase que te permita cambiar cualquier precio en cualquier momento introduce incertidumbre en una relación que necesitás sostener.
4. Separá correcciones de trabajo adicional
Una corrección busca que la entrega cumpla lo pactado. Un cambio amplía o modifica ese acuerdo: suma una funcionalidad, reemplaza una pieza ya aprobada o pide una nueva campaña. Explicar esta diferencia evita llamar “extra” a cualquier observación y, al mismo tiempo, aceptar ampliaciones sin límite.
Podés acordar rondas de revisión, una devolución unificada por ronda y un plazo para enviarla. Describí qué comprende cada una. “Dos cambios” dice poco si nadie sabe si un cambio es corregir una palabra o rehacer toda la propuesta.
Para los adicionales, usá una secuencia sencilla: pedido identificado, descripción del nuevo alcance, presupuesto, impacto en el calendario y aceptación antes de ejecutarlo. Una respuesta posible sería: “La integración de pagos no está incluida en la propuesta inicial. Te enviamos su costo y la nueva fecha de entrega para que lo apruebes antes de incorporarla”.
Guardá esa aprobación con el proyecto. Si se conversa en una llamada, mandá un resumen y pedí confirmación; después actualizá el anexo o la orden de trabajo. La memoria de una reunión suele ser insuficiente cuando llega la factura.
5. Vinculá los plazos con la colaboración del cliente
Muchos cronogramas dependen de que el cliente entregue textos, accesos, productos, fotografías o devoluciones. Indicá qué necesitás, quién lo aporta y cuándo. También desde qué momento empieza a correr el plazo: firma, anticipo, recepción de materiales o una combinación de esas condiciones.
Prevean cómo se documenta una demora y cómo se reprograma el trabajo. Si falta material, avisá qué tarea queda afectada y proponé nuevas fechas. Es más útil que guardar silencio durante semanas y anunciar después que todo el proyecto se desplazó.
Para servicios continuos, delimitá horarios de atención, tiempos de respuesta, urgencias y tareas fuera del abono. Que el cliente pueda escribirte a cualquier hora no explica por sí solo qué disponibilidad contrató.
6. Definí cómo se entrega y cómo se revisa
Acordá dónde se envían los archivos, qué versión se considera presentada, qué pruebas corresponden y cómo se comunican observaciones. Un cierre ordenado permite saber qué se entregó, qué se aprobó y qué queda pendiente.
Si el cliente no responde, dejá constancia y enviá un recordatorio. No bases todo tu sistema de cobro en una frase que convierta cualquier silencio en aceptación definitiva. Hay que revisar su alcance, el tipo de contrato y los derechos que siguen vigentes aunque exista una aprobación.
Además del contrato, conservá presupuestos aceptados, entregas con fecha, correos, comprobantes y versiones. La documentación debería permitir reconstruir el recorrido sin depender de cientos de mensajes aislados.
7. Aclaraciones sobre archivos, derechos y confidencialidad
En diseño, software y contenidos, el precio y los derechos de uso son decisiones relacionadas que conviene describir por separado. Acordá qué puede hacer el cliente con el resultado, si habrá licencia o cesión, qué archivos recibirá y qué materiales previos o de terceros intervienen.
La Ley 11.723 protege las obras y las facultades de sus titulares. Pagar una factura no describe por sí solo todos los usos autorizados ni resuelve cada cuestión de titularidad. Para desarrollos tecnológicos, revisá también nuestra explicación sobre protección del software y código fuente.
Acordá quién administra cuentas, dominios y accesos, y cómo se devolverán al terminar. Si querés mostrar el trabajo en tu portfolio, conversalo expresamente. La confidencialidad debería identificar información protegida, personas que podrán acceder y medidas de devolución o eliminación compatibles con las obligaciones de conservación.
8. Prevé qué pasa si no pagan o el proyecto termina
El contrato debería contemplar avisos por falta de pago, eventual suspensión, entrega de lo realizado y liquidación de lo pendiente. Antes de interrumpir una prestación o dar por terminado el acuerdo, revisá qué permite el contrato y qué requisitos legales corresponden. Una deuda no habilita a borrar archivos o bloquear cuentas ajenas.
También hay que distinguir incumplimiento y decisión de abandonar el proyecto. El artículo 1261 contempla el desistimiento del cliente y sus consecuencias económicas. Para servicios continuados sin plazo, el artículo 1279 prevé preaviso razonable. La liquidación exige revisar el supuesto concreto.
Por eso, evitá copiar una cláusula que diga que cualquier anticipo se pierde íntegramente, cualquiera sea la causa. Conviene distinguir trabajos realizados, gastos comprometidos y demás conceptos que puedan corresponder, con respaldo documental y respetando las normas aplicables.
¿Sirve un presupuesto aceptado por correo o WhatsApp?
En muchos servicios comerciales, un presupuesto claro y una aceptación identificable pueden documentar el acuerdo; ciertos negocios requieren formalidades específicas. Conservá la propuesta exacta, sus anexos, la respuesta y el contexto. Un “dale” frente a varias versiones deja más preguntas que una aceptación que identifica cuál se aprueba.
La Ley 25.506 distingue firma digital y firma electrónica. No todo archivo firmado desde una plataforma tiene las mismas presunciones legales. Si una firma electrónica es desconocida, quien la invoca debe acreditar su validez. Para proyectos importantes, evaluá un sistema de firma y conservación acorde al riesgo.
Un ejemplo: la web que se convirtió en tienda online
Una agencia acuerda una web institucional de cinco páginas, dos rondas de revisión y entrega tras recibir los contenidos. Durante el proyecto, el cliente pide carrito, cobros online y carga de doscientos productos. El ejemplo es hipotético: esos pedidos cambian sensiblemente el trabajo original.
Con un alcance documentado, la agencia puede separar las correcciones incluidas de la tienda nueva, presupuestar esa ampliación y acordar otra fecha. Si ya empezó los adicionales sin aprobación, tendrá que reconstruir pedidos, entregas y conversaciones; cobrar puede volverse más discutido.
La enseñanza práctica es documentar el cambio cuando aparece. Una propuesta de una página bien integrada al acuerdo puede ordenar mejor el proyecto que una discusión extensa al final.
Antes de reutilizar un modelo, revisá a quién le vendés
Si el cliente es consumidor final o recibe condiciones predispuestas, corresponde revisar la protección aplicable y las cláusulas abusivas. Una firma no vuelve válida cualquier renuncia. Tampoco conviene copiar de internet multas, exclusiones de responsabilidad o tribunales sin analizar el vínculo.
Para revisar tus presupuestos y convertirlos en un acuerdo que puedas usar en tu actividad, nuestro servicio de asesoramiento legal para empresas y emprendedores en Córdoba permite trabajar sobre tus servicios, tus clientes y los conflictos que querés prevenir.
Preguntas frecuentes
¿Necesito un contrato distinto para cada cliente?Podés partir de una base revisada para tu actividad y completar un anexo por proyecto. Deben coincidir alcance, precio, plazos y condiciones particulares.
¿Puedo cobrar aparte todos los cambios?Hay que distinguir correcciones para cumplir lo prometido de ampliaciones del encargo. Para estas últimas, documentá alcance, precio y aprobación antes de avanzar.
¿Si no firmamos nada pierdo el derecho a cobrar?La falta de un contrato firmado no elimina por sí sola el crédito. Habrá que revisar el acuerdo, las formalidades aplicables y las pruebas del trabajo y su precio.
¿Puedo dejar de trabajar apenas se atrasa un pago?Depende de las prestaciones, del contrato y del incumplimiento. Revisá los avisos y requisitos antes de suspender o terminar; conservá los archivos y accesos del cliente.
¿Tus presupuestos dejan lugar a discusiones?
Revisamos tus contratos con clientes para ordenar alcance, pagos, cambios y condiciones de cierre según tu actividad.
Contanos sobre tu negocio y tus contratos
Dejanos tus datos de contacto, tu actividad y una descripción breve del servicio o acuerdo que querés revisar. Para este primer contacto alcanzan los datos básicos.
Herrera & Flamenco Abogados · Córdoba, Argentina