RIFL: la ley que baja el costo laboral de tu empresa durante 4 años
La Ley de Modernización Laboral N° 27.802 habilita una reducción histórica de contribuciones patronales para PyMEs que incorporen nuevos trabajadores formales — y ya está promulgada.
Si tenés una PyME o emprendimiento y pensás contratar personal en los próximos meses, hay una novedad legal que no podés pasar por alto. La Ley de Modernización Laboral N° 27.802, promulgada el 6 de marzo de 2026, incluye un régimen llamado RIFL (Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral) que reduce drásticamente lo que tu empresa paga en contribuciones patronales cuando suma un empleado nuevo al plantel.
Con el RIFL, una PyME que contrate un nuevo empleado formal paga solo el 5% en contribuciones patronales durante los primeros 48 meses, en lugar del 18% o 20,4% que rige actualmente. Eso representa un ahorro de entre 13 y 15 puntos porcentuales en el costo de cada empleado incorporado.
¿Qué es el RIFL y cómo funciona?
El RIFL es uno de los ejes centrales de la nueva reforma laboral. Su objetivo es simple: bajar la barrera de entrada que hoy frena a muchas empresas a la hora de incorporar personal en blanco. El régimen establece que, durante cuatro años continuos, el empleador que incorpore un trabajador que califica para el beneficio podrá tributar solo el 5% de contribuciones patronales a la seguridad social, en lugar de la alícuota general vigente.
Del lado del trabajador, el aporte también se reduce al 8%, e incluye el 3% destinado al nuevo Fondo de Indemnizaciones, una de las modificaciones estructurales que introduce la ley para los nuevos contratos. Este fondo reemplaza, para los empleados alcanzados por el régimen, el esquema clásico de indemnización por despido: acumula mes a mes un capital a nombre del trabajador que puede retirar si se desvincula de la empresa.
¿Qué trabajadores califican para el beneficio?
No cualquier contratación accede al RIFL. El beneficio aplica cuando el nuevo empleado cumple alguna de estas condiciones al momento de la incorporación:
· No tenía empleo registrado al 10 de diciembre de 2025.
· Lleva al menos 6 meses desempleado.
· Era monotributista al momento de ser contratado.
· Es un ex empleado público.
El régimen abarca a empleados bajo la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), el régimen de la construcción y el sector agrario. No aplica a empresas que figuren en el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (REPSAL) mientras permanezcan en ese registro.
Un ejemplo concreto para entender el ahorro
Pensemos en una empresa de servicios de Córdoba con 8 empleados que factura $50 millones anuales. Si quisiera contratar a una nueva administrativa que estaba desempleada hace 8 meses, hoy pagaría aproximadamente el 20,4% de contribuciones sobre su salario. Con un salario bruto de $500.000 mensuales, el costo adicional en contribuciones ronda los $102.000 por mes.
Con el RIFL, ese mismo costo cae a $25.000 mensuales. En cuatro años, el ahorro acumulado supera los $3.700.000 solo por ese empleado. Para una PyME que planea incorporar dos o tres personas, el beneficio puede marcar la diferencia entre crecer con personal propio o seguir tercerizando.
¿Desde cuándo rige y qué hay que hacer para acceder?
La ley fue promulgada el 6 de marzo de 2026, pero el RIFL entra en vigor a partir del 1° de mayo de 2026 y tendrá una vigencia de un año desde esa fecha. Eso significa que las empresas tienen una ventana concreta para planificar sus incorporaciones y aprovechar el régimen desde el primer día.
Para acceder al beneficio, la empresa debe registrar correctamente la relación laboral, cumplir con las obligaciones formales ante ARCA (ex AFIP) y verificar que el trabajador cumpla con alguna de las condiciones habilitantes. No es automático: hay que hacer el encuadre correcto para que el descuento se aplique en la declaración jurada de cargas sociales mensual.
Lo que conviene revisar antes de contratar
Antes de incorporar personal bajo este régimen, es clave verificar que tu empresa no figure en el REPSAL, ya que esa condición excluye del beneficio. También conviene confirmar la situación previsional del candidato para asegurarse de que califica, y encuadrar el contrato correctamente desde el inicio. Un error en el registro puede hacer perder el beneficio de forma retroactiva.
Si ya tenés empleados bajo el esquema clásico, el RIFL no los alcanza: solo aplica a nuevas incorporaciones que se hagan a partir de la vigencia del régimen. Es un incentivo hacia adelante, no una reducción sobre la masa salarial existente. Por eso, si pensás en ampliar tu equipo en los próximos meses, conviene planificar con tiempo y asesoramiento para aprovechar al máximo esta oportunidad.
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